ARCILLA, DE DÁRIA ROLLAND PÉREZ
Daría Rolland Pérez
Valle del Tiétar (Ávila 1945)
Pasa su infancia y adolescencia en Madrid. Acompaña a su esposo Jean-Claude Rolland en sus diversas misiones culturales en el extranjero (Jartum, Singapur, El Cairo, Valencia), y vive largo tiempo en París.
Daría Rolland Pérez es licenciada en letras hispánicas por la Universidad de la Sorbona. Profesora de instituto, poeta y traductora. Es miembro de la AEAE, Asociación de Escritores y Artistas Españoles.
En colaboración con su esposo ha traducido al francés a grandes poetas y narradores españoles contemporáneos.
Título: ARCILLA.
Autor: Daría Rolland Pérez
Editorial: Lulu.com
Obras publicadas:
-El esposo francés, (poemario, 2004).
-Juanes de Luz, (poemario, ilustrado por Julia Rolland, 2006).
-Tú también, Herida Rosa, (autobiografía novelada, 2013).
-Yo corrupto, (novela, Ediciones Verbum, Madrid, 2016).
-Las fuentes del Ensueño, (poemario, ilustrado por Julia Rolland, 2017).
-Dulcísimo Tirano, (poemario, 2018).
-Visiones del valle, (narrativa, 2020).
-Arcilla, (poemario, 2023).
-Últimos estíos, (poemario, 2026).
¿Qué puedo yo con estos pies de arcilla?
Ángela Figuera
Daría camina con pies de arcilla por la historia de un tiempo pasado. Entre su infancia y su adolescencia, bullen los recuerdos en su sangre, para narrarnos sus vivencias de ese tiempo pasado que siempre fue mejor, e inmensamente bello en nuestros recuerdos.
Arcilla, es un hermoso poema épico, una casi juglaresca narración. Daría elige el canto como forma de estructura métrica para narrarnos las vivencias de su pre adolescencia en el entorno de la tejera familiar de su abuelo, ubicada a las faldas de la Sierra de Gredos, bañadas por las aguas del Tiétar.
A través de 10 cantos, las páginas de “Arcilla” nos traen a escena los recuerdos de un tiempo casi olvidado en el que los viejos oficios artesanales, como el de tejero, tenían una notable importancia para el desarrollo y la supervivencia en el día a día de la vida de los entornos rurales.
Cómo resumir un poemario que lo cuenta todo con delicado detalle, arrancando en jirones las entrañas de los recuerdos; cómo glosar yo el contenido de “Arcilla” con mis palabras nuevas y vacías, cuando Daría lo cuenta con esa voz interior tan fina y pulida, con palabras que son tierra, cimientos. Me siento humildemente mudo, despojado del derecho a hablar, a romper el silencio de la naturaleza al ver el esfuerzo en los músculos, el sudor perlado sobre la frente de nuestros “maestros del barro”, igual que me pasó en aquella ocasión en que me quedé sin palabras
con mi cámara al hombro, ante los cuerpos rotos por el cansancio, de los marineros en el puerto de, Esauira, antiguo Mogador; tirados sobre las redes, como pescados oreándose al sol de la mañana. Gente humilde, como nos canta Daría en “Arcilla”. Es por ello que tomo prestadas sus palabras, fragmentos de los cantos, para hacer un resumen de la epopeya.
…
Pregunto vuestro nombre
y contestáis “arcilla”.
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| De izquierda a derecha: Jean-Claude Rolland, Daría Rolland Pérez y Bernat Vidal. Sierra del Tiétar, octubre 2025. |
Pregunto vuestro rostro
y contestáis “arcilla”.
Luego ya galopáis en los pozos del sueño.
Parezca quien no pueda decir vuestra mirada
de maestros del barro,
de ángeles sin voz ni voto,
con manos abrasadas por la arcilla,
con manos rotas
como una oblea compartida.
-Fragmento final del Canto I.
…¿Cómo puedo yo ahora llegar a vuestra luna?
¿A vuestros brazos tibios hundidos en lo puro?
¡Qué manera teníais de mirar hacia el cielo!
Nunca llegué a saber
si era plegaria o invectiva…
…A vuestros labios pido que entonen el misterio
de lo sencillo y el salmo austero
de vuestros ritos.
El rito del barrero, de la pila,
del sable, del molde de los ladrillos,
de las rasillas,
del galápago y del recortador
y el sito de aquel sero
que protegía el barro
y contenía él solo
todos los libros de la Biblia
en su fulgor de esparto…
*galápago: Molde curvo de madera sobre el que el tejero deposita la pella de arcilla
para darle la característica forma cóncava de la teja árabe.
-Fragmento del Canto II.
…El caballo encinchado no olvidaba tampoco
el pisar en la pila su abundancia de tiempo.
Y vosotros zorzales trajinando la arcilla
como poetas del barro.
Día tras día,
plegados
como juncos hacían la dócil teja,
volvíais a empezar
con claridad idéntica…
…Pero atronaba la sierra
y barruntaba lo oscuro
con faz amarga de inclemencia.
Dolía el aguacero que humillaba el trabajo,
deshacía la aurora
y era para vosotros
lluvia sin sacramento.
Para salvar el material
corríais como posesos
y luego os arriabais
y perdíais la semana
avezados y humildes,
como el pobre cabestro que también se empapaba
sin odio a la tormenta…
-Fragmento del Canto III.
…Un sinfín de palomas con ojos de velero
latían en mis sienes.
Los días eran largos,
las noches infinitas de estrellas y racimos,
y no eran las estrellas las que me entusiasmaban
sino la noche negra como una mantellina…
-Fragmento del Canto IV.
…Yo os quería tanto que con vosotros
me confundía, y allí todo era barro.
Os mofabais de mí porque era pálida
pero el caballo me amaba,
pues mi peso era leve,
maravillosa mi poquedad.
Ya me hubiera gustado ser aquel viejo equino
con sus crines tan blancas como criaturas ciegas.
-Fragmento del Canto V.
…La arcilla os redimía
y con ella en el alma franqueabais la puerta
de mi memoria.
Solo decíais lo justo
pues ignorabais la palabra,
pero en vuestras miradas se quebraban los lirios.
El silencio os bastaba para saber la esencia
de las flores de barro
y era sagrada vuestra mudez.
La finca se entonaba de tarea.
Pronto llegaría octubre
y habría que encañonar
el horno
tan profundo como un sueño de niño.
Toda ley se cumplía
en las manos inmensas, pero el alma abrasaba…
-Fragmento del Canto VI.
…Yo miraba vuestra hombría,
ese secreto.
Pues quería saber
vuestra intensa verdad
de hombres de barro.
Y os erguíais heridos
tan puros como torres.
En vuestros cuerpos
atezadísimos
tenía su altar Castilla.
Y erais ingenuos
como los santos sonrientes
de vuestra catedral
porque habíais visto año tras año
florecer los cerezos…
-Fragmento del Canto VII.
Dormían mis siete años
sobre la enjalma
envueltos en la manta de las caballerías,
las guedejas y su confuso oro
sobre la cara.
Y excepto ese tenue fulgor
de bestezuela,
todo era pobre
rotundamente pobre…
-Fragmento del Canto VIII.
Muy de mañana,
cuando, incorpórea la claridad
danzaba entre nosotros
su antigua danza,
llevaban las doncellas
ordenadoras.
El tiempo abandona
su hiriente hoz
y ofrecía su regazo de olla y almirez,
halda profunda,
blusa turgente
y meneo de enaguas.
Leonor y primitiva, hijas de Juan Tejero,
como él silenciosas, flores de barro…
-Fragmento del Canto IX.
Y era octubre fulgiendo en los olivos,
octubre de los verdes y los cobres,
octubre color siena,
una vasta, región de dorados senderos
con efluvio de níscalos
y pájaros latiendo todavía
en los castaños
saturados de estrellas y frutos de caoba.
El material, ya puesto a buen recaudo,
anhelaba cumplir
con la quemante prueba
que lo transformaría
…Se abría entonces la región de los milagros.
El fuego encabritado como un extraño potro
creaba un paraíso,
curaba las secretas dolencias de la arcilla,
y más aún que esta nos unía…
-Fragmento del Canto X.
Pueden surgir muchas reflexiones al hilo de esta historia, pero yo estoy exhausto, triste y preocupado, porque mientras escribo estas líneas la tierra sobre la que dejaban su sudor, como simiente, de nuestros “poetas del barro”, está ardiendo con la virulencia con la que ardían los piornos, en las profundidades de la garganta del horno para dar vida a la arcilla, pero en este caso lo hace para calcinar la vida sobre las hermosas laderas del Tiétar.
* piornos, nombre con el que denomina a las árgomas, o aliagas, en la zona de Ávila.
“…el barro es como las personas, necesita que lo traten bien.”
José Saramago, La caverna.


