miércoles, 29 de julio de 2026

ARCILLA



ARCILLA, DE DÁRIA ROLLAND PÉREZ

Daría Rolland Pérez 
Valle del Tiétar (Ávila 1945) 
Pasa su infancia y adolescencia en Madrid. Acompaña a su esposo Jean-Claude Rolland en sus diversas misiones culturales en el extranjero (Jartum, Singapur, El Cairo, Valencia), y vive largo tiempo en París. 
Daría Rolland Pérez es licenciada en letras hispánicas por la Universidad de la Sorbona. Profesora de instituto, poeta y traductora. Es miembro de la AEAE, Asociación de Escritores y Artistas Españoles. 
En colaboración con su esposo ha traducido al francés a grandes poetas y narradores españoles contemporáneos. 

Título: ARCILLA. 
Autor: Daría Rolland Pérez
Editorial: Lulu.com 

Obras publicadas: 
-El esposo francés, (poemario, 2004). 
-Juanes de Luz, (poemario, ilustrado por Julia Rolland, 2006). 
-Tú también, Herida Rosa, (autobiografía novelada, 2013). 
-Yo corrupto, (novela, Ediciones Verbum, Madrid, 2016). 
-Las fuentes del Ensueño, (poemario, ilustrado por Julia Rolland, 2017). 
-Dulcísimo Tirano, (poemario, 2018). 
-Visiones del valle, (narrativa, 2020). 
-Arcilla, (poemario, 2023). 
-Últimos estíos, (poemario, 2026). 

 
¿Qué puedo yo con estos pies de arcilla? 
Ángela Figuera 

Daría camina con pies de arcilla por la historia de un tiempo pasado. Entre su infancia y su adolescencia, bullen los recuerdos en su sangre, para narrarnos sus vivencias de ese tiempo pasado que siempre fue mejor, e inmensamente bello en nuestros recuerdos. 

Arcilla, es un hermoso poema épico, una casi juglaresca narración. Daría elige el canto como forma de estructura métrica para narrarnos las vivencias de su pre adolescencia en el entorno de la tejera familiar de su abuelo, ubicada a las faldas de la Sierra de Gredos, bañadas por las aguas del Tiétar. 

A través de 10 cantos, las páginas de “Arcilla” nos traen a escena los recuerdos de un tiempo casi olvidado en el que los viejos oficios artesanales, como el de tejero, tenían una notable importancia para el desarrollo y la supervivencia en el día a día de la vida de los entornos rurales. 

 Cómo resumir un poemario que lo cuenta todo con delicado detalle, arrancando en jirones las entrañas de los recuerdos; cómo glosar yo el contenido de “Arcilla” con mis palabras nuevas y vacías, cuando Daría lo cuenta con esa voz interior tan fina y pulida, con palabras que son tierra, cimientos. Me siento humildemente mudo, despojado del derecho a hablar, a romper el silencio de la naturaleza al ver el esfuerzo en los músculos, el sudor perlado sobre la frente de nuestros “maestros del barro”, igual que me pasó en aquella ocasión en que me quedé sin palabras con mi cámara al hombro, ante los cuerpos rotos por el cansancio, de los marineros en el puerto de, Esauira, antiguo Mogador; tirados sobre las redes, como pescados oreándose al sol de la mañana. Gente humilde, como nos canta Daría en “Arcilla”. Es por ello que tomo prestadas sus palabras, fragmentos de los cantos, para hacer un resumen de la epopeya. …

Pregunto vuestro nombre
y contestáis “arcilla”.  
De izquierda a derecha:
Jean-Claude Rolland, Daría Rolland Pérez y Bernat Vidal.
Sierra del Tiétar, octubre 2025.
Pregunto vuestro rostro 
y contestáis “arcilla”. 
Luego ya galopáis en los pozos del sueño. 

Parezca quien no pueda decir vuestra mirada 
de maestros del barro, 
de ángeles sin voz ni voto, 
con manos abrasadas por la arcilla, 
con manos rotas 
como una oblea compartida. 
-Fragmento final del Canto I. 

 …¿Cómo puedo yo ahora llegar a vuestra luna? 
¿A vuestros brazos tibios hundidos en lo puro? 
¡Qué manera teníais de mirar hacia el cielo! 
Nunca llegué a saber si era plegaria o invectiva… 

 …A vuestros labios pido que entonen el misterio 
de lo sencillo y el salmo austero de vuestros ritos. 
El rito del barrero, de la pila, 
del sable, del molde de los ladrillos, 
de las rasillas, 
del galápago y del recortador 
y el sito de aquel sero 
que protegía el barro 
y contenía él solo 
todos los libros de la Biblia 
en su fulgor de esparto… 
*galápago: Molde curvo de madera sobre el que el tejero deposita la pella de arcilla para darle la característica forma cóncava de la teja árabe. 
-Fragmento del Canto II. 

 …El caballo encinchado no olvidaba tampoco 
el pisar en la pila su abundancia de tiempo. 
Y vosotros zorzales trajinando la arcilla 
 como poetas del barro. 
Día tras día, plegados 
como juncos hacían la dócil teja, 
volvíais a empezar con claridad idéntica… 

 …Pero atronaba la sierra 
y barruntaba lo oscuro 
con faz amarga de inclemencia. 
Dolía el aguacero que humillaba el trabajo, 
deshacía la aurora 
 y era para vosotros 
 lluvia sin sacramento. 

 Para salvar el material 
corríais como posesos 
y luego os arriabais 
y perdíais la semana 
avezados y humildes, 
como el pobre cabestro que también se empapaba 
sin odio a la tormenta… 
-Fragmento del Canto III. 

 …Un sinfín de palomas con ojos de velero 
 latían en mis sienes. 
Los días eran largos, 
 las noches infinitas de estrellas y racimos, 
 y no eran las estrellas las que me entusiasmaban 
 sino la noche negra como una mantellina… 
 -Fragmento del Canto IV. 

 …Yo os quería tanto que con vosotros 
 me confundía, y allí todo era barro. 
 Os mofabais de mí porque era pálida 
 pero el caballo me amaba, 
 pues mi peso era leve, 
maravillosa mi poquedad. 
Ya me hubiera gustado ser aquel viejo equino 
con sus crines tan blancas como criaturas ciegas. 
-Fragmento del Canto V. 

 …La arcilla os redimía 
y con ella en el alma franqueabais la puerta 
de mi memoria. 
Solo decíais lo justo 
pues ignorabais la palabra, 
pero en vuestras miradas se quebraban los lirios. 
El silencio os bastaba para saber la esencia 
de las flores de barro 
y era sagrada vuestra mudez. 

 La finca se entonaba de tarea. 
Pronto llegaría octubre 
y habría que encañonar el horno 
tan profundo como un sueño de niño. 
Toda ley se cumplía 
en las manos inmensas, pero el alma abrasaba… 
-Fragmento del Canto VI. 

 …Yo miraba vuestra hombría, 
ese secreto. 
Pues quería saber 
vuestra intensa verdad 
de hombres de barro. 
Y os erguíais heridos 
tan puros como torres. 
En vuestros cuerpos 
atezadísimos 
tenía su altar Castilla. 
Y erais ingenuos 
como los santos sonrientes 
de vuestra catedral 
porque habíais visto año tras año 
florecer los cerezos… 
-Fragmento del Canto VII. 
 
Dormían mis siete años 
sobre la enjalma 
envueltos en la manta de las caballerías, 
las guedejas y su confuso oro 
sobre la cara. 
Y excepto ese tenue fulgor 
de bestezuela, 
todo era pobre 
rotundamente pobre… 
-Fragmento del Canto VIII.  

Muy de mañana, 
cuando, incorpórea la claridad 
danzaba entre nosotros 
su antigua danza, 
llevaban las doncellas 
ordenadoras. 
El tiempo abandona 
su hiriente hoz 
y ofrecía su regazo de olla y almirez, 
halda profunda, 
blusa turgente 
y meneo de enaguas. 
Leonor y primitiva, hijas de Juan Tejero, 
como él silenciosas, flores de barro… 
-Fragmento del Canto IX.

Y era octubre fulgiendo en los olivos, 
octubre de los verdes y los cobres, 
octubre color siena, 
una vasta, región de dorados senderos 
con efluvio de níscalos 
y pájaros latiendo todavía 
en los castaños 
saturados de estrellas y frutos de caoba. 

El material, ya puesto a buen recaudo, 
anhelaba cumplir 
con la quemante prueba 
que lo transformaría 
en prosaicos reales y en amparo… 

 …Se abría entonces la región de los milagros. 
El fuego encabritado como un extraño potro 
creaba un paraíso, 
curaba las secretas dolencias de la arcilla, 
y más aún que esta nos unía… 
-Fragmento del Canto X.   

Pueden surgir muchas reflexiones al hilo de esta historia, pero yo estoy exhausto, triste y preocupado, porque mientras escribo estas líneas la tierra sobre la que dejaban su sudor, como simiente, de nuestros “poetas del barro”, está ardiendo con la virulencia con la que ardían los piornos, en las profundidades de la garganta del horno para dar vida a la arcilla, pero en este caso lo hace para calcinar la vida sobre las hermosas laderas del Tiétar. 
* piornos, nombre con el que denomina a las árgomas, o aliagas, en la zona de Ávila. 

 “…el barro es como las personas, necesita que lo traten bien.” 
José Saramago, La caverna.

sábado, 8 de noviembre de 2025

CUANTO ABARCAN LOS OJOS

 

CUANTO ABARCAN LOS OJOS, DE TAKAHAMA KYOSHI. 

Takahama Kyoshi (1874-1959) 
Nació en Matsuyama, –cuidad natal también de Masaoka Shiki –, en el seno de una familia con arraigado gusto por la literatura. Cursó estudios universitarios en Tokyo, donde conoció a Masaoka Shiki, que se convertiría en su maestro y mentor.
 
1895, dejó sus estudios para dedicarse a la poesía.Trabaja en la revista Nihonjin (Los japoneses). 

1897, se casa y publica su libro, haiku nyuumon (Introducción al haiku). 

1898, se convirtió en editor de la revista Hototogisu, recién trasladada a Tokyo. 

1902, tras la muerte de Shiki, asumió el liderazgo del grupo abogando por mantenerse fiel al haiku clásico atrayendo a nuevos y brillantes poetas. 

1915-1916 elabora un tratado Susumu beki haiku no michi (El camino que debe seguir el haiku). 

1920, se produce una segunda generación de poetas de haiku – respecto ala mencionada de 1912 en torno a Hototoguisu 

1940, lidera un grupo promovido por el gobierno japonés llamado Nihon haiku sakka kyookai (Asociación japonesa de autores de haiku). 

1954, se le concede ingresar como miembro de la Orden en pro de la cultura. 

Durante los últimos años de su vida encomendó a su hija Tatsuko, también haijin ella, que lo relevara al frente de su actual actual grupo y de la revista de haiku Tamamo (Algas). 

Título: Cuanto abarcan los ojos. 
Autor: Takahama Kyoshi. 
Editorial: Satori Ediciones
Colección: Maestros del haiku, Nº12 
Traducción: Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala. 

 “Blanca peonía”, 
decimos; y aun así 
es levemente rosa. 

 Llueve en otoño 
sobre el polvo que ahora 
cubre las piedras. 

Viento otoñal 
cuánto abarcan los ojos, 
todo es haiku.

jueves, 9 de octubre de 2025

CUANDO FLORECE EL LIMONERO

Un libro bellísimo, perfectamente estructurado.
Un viaje estacional a través de la fecunda floración de un árbol, que se revela al poeta, en los finísimos acordes que lo alumbran.

Carmen Castejón Cabeceira


El descubrimiento de lo maravilloso dentro de lo cotidiano.

Para llegar a este descubrimiento el poeta debe desaparecer, sólo si es capaz de olvidarse de sí mismo puede acontecer el milagro de la poesía.

Beñat Arginzoniz





Con prólogo de la escritora, Emma Prieto, este hermoso libro de haikus se presenta en sociedad como la opera prima de, Bernat Vidal. 


El libro nos nuestra 84 haikus que caminan por la cuatro estaciones del año con un hilo conductor común el limonero, –del que aprendemos que puede tener hasta cuatro o cinco floraciones por temporada– y lo sitúa en el número 8 de cada una de ellas tal vez para que, si el camino se nos hace arduo, sepamos que siempre estamos a tiempo de florecer. Y es que conoce el poeta que la naturaleza continúa impasible su camino mientras nosotros –perdidos con frecuencia en inútiles quehaceres– nos enfrentamos al cruel paso del tiempo y de la vida, tantas veces esquiva. 


 Y así nos propone, mientras pasea por montes, bosques y huertos, una vuelta a la vida sencilla, lenta y calmada, consciente, con todos los sentidos afilados para recibir lo que él ha sentido y comparte: la fragancia de los tilos, el frío que hiere, ranas croando a la luna, el sedoso xirimiri, amapolas desangrándose, las mimosas reclamando amor... 


 Cómo no recordar después de leer estos bellos haikus, los versos de Fray Luis de León en su Oda a la vida retirada: 


 “Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido; no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.”  



FICHA TÉCNICA

ISBN: 978-84-09-77148-6

Título: Cuando florece el limonero

Autor: Bernat Vidal

Páginas: 80

Dimensiones: 14x14cm

PVP: 12,00€

Pedidos: factorpoetico@gmail.com








martes, 7 de octubre de 2025

INTRODUCCIÓN: CUANDO FLORECE EL LIMONERO

CUANDO FLORECE EL LIMONERO

Pasar por la vida contemplándolo todo; cada instante, cada sonido, cada sombra, cada luz...
El valor de las cosas sencillas pero extraordinarias. Huir de las prisas, de lo convencional, aprender a observar, o simplemente, ser receptivo a lo que nos rodea. 

Creo que la poesía es una actitud, y en el caso del haiku, aún más. Cuando supe que determinadas especies de limonero pueden florecer y dar sus frutos hasta cuatro o cinco veces al año, sentí una especie de respeto y admiración hacia este árbol; una envidia sana de su vitalidad y procreación. Tal vez lo quisiera la casualidad, o como algunas personas dirían, la causalidad, el caso es que, curiosamente, bajo la ventana de mi salón, hay un ejemplar de esta variedad y he podido observarlo día a día a lo largo de varios años y comprobar cómo su incesante floración me miraba, y cómo sus frutos crecían, poco a poco, en cualquier momento del año... 

 Este poder perenne de transformación me ha servido para hacer un recorrido por las cuatro estaciones en las que el limonero está presente incansablemente en nuestra vida regalándonos flores y frutos. 

No escribo todos los días. Los poemas me asaltan sin horario mientras siento la vida, mientras viajo por sus caminos, mientras amo, mientras vivo. Como diría Carlos Marzal, mis poemas, suceden, me suceden:
  “Los poemas suceden, nos ocurren, los versos acontecen cuando quieren, sólo siguen la ley de su capricho.” 

 La poesía se acerca a mí cuando lo desea y yo le abro la puerta. La naturaleza está ahí, frente a nuestros ojos, solo hay que saber contemplarla. Cuántas cosas me habré perdido por no estar atento en el momento preciso, o porque sencillamente, no estaba preparado para sentirlas. Sea como fuere, no me lo reprocho. 

Como dijera Matsuo Basho: 
 “Haiku es, simplemente, lo que está sucediendo en este lugar, en este momento.” 

Todas estas pequeñas e intensas sensaciones, estaban ahí, a la vista, esperando ser vividas y contadas tal vez. La naturaleza, en su sublime humildad, está para cumplir el cometido de la vida, no para exhibirse; la ves o no la ves. Ella sigue su camino, y tú el tuyo. Cada haiku que escribo me retrotrae a un día, un lugar, una emoción. Los haikus me sirven para recordar.


FICHA TÉCNICA

ISBN: 978-84-09-77148-6

Título: Cuando florece el limonero

Autor: Bernat Vidal

Páginas: 80

Dimensiones: 14x14cm

PVP: 12,00€

Pedidos: factorpoetico@gmail.com 

ARCILLA

ARCILLA, DE DÁRIA ROLLAND PÉREZ Daría Rolland Pérez  Valle del Tiétar (Ávila 1945)  Pasa su infancia y adolescencia en Madrid. Acompaña a su...